domingo, 7 de abril de 2019

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Cinco errores de transcripción

Nota: 4

3.5. Religión, cultura y arte hispanorromanos.


Religión y cultura.


Las creencias prerromanas convivieron con la religión oficial romana y el culto al emperador, que se fueron superponiendo. Los primeros testimonios precisos de la presencia de comunidades cristianas en la Península datan del siglo III .d. C.

Culturalmente, el fenómeno más importante fue la sustitución progresiva de las lenguas prerromanas por el latín. Consecuencia de este proceso fue la contribución hispana a la cultura clásica, materializada en los poetas Lucano y Marcial, en el filosofo Séneca  o en el geógrafo Mela.

Arte.


El arte romano peninsular es un arte práctico en el que destacan las grandes obras edificios públicos. Son resañables los acueductos como el de Segovia, las murallas como la de Lugo, los puentes como los de Córdoba, Alcántara o Mérida, los arcos del triunfo como el de Medinaceli en Soria, los templos como el de Diana de Mérida, los anfiteatros como los de Mérida e Itálica , o los teatros como los de Mérida, Itálica o Sagunto. Además, la dominación romana dejó en Hispania  una red urbana (Tarraco, Corduba, Emérita Augusta, Toletum) conectada por un complejo de sistemas de calzadas.


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Templo de Diana, Mérida.

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Calzada romana en el Puerto del Pico, Ávila.


En escultura, el retrato oficial servía para adornar edificios públicos, como el busto de Augusto encontrado en Mérida. También importante la escultura religiosa, en la que se mezclan la mitología clásica con la influencia oriental; ejemplo del primer tipo es la Venus hallada en el teatro de Itálica. En cuanto a la escultura funeraria destacan los relieves en sarcófagos.

En los mosaicos los temas más frecuentes eran los mitológicos, los de la vida cotidiana y los motivos geométricos. Los mosaicos más importantes se encuentran en Ampurias. 


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El acueducto de Segovia.

El acueducto de Segovia es una de las obras públicas de la época romana más conocidas .Conecta la ciudad de Segovia con un manantial situado a 17 kilómetros. Construido con bloques de granito dispuestos unos encima del otro sin ningún tipo de argamasa, llega a medir hasta 28 metros en su zona más alta y está formado por un total de 166 arcos. La leyenda popular afirmaba que su creación fue obra del mismo diablo, después de que una niña, que diariamente acudía a las montañas a por agua, le pidiese la construcción de algún medio para obtener agua sin desplazarse todos los días a lo alto de las montañas. 

3.6.La provincia romana de la Bética (Baetica)

Conquista y romanización de Andalucía.

Tras la derrota cartaginesa, los romanos conquistaron Andalucía rápidamente. Se inició entonces el proceso de romanización de la región, favorecido por las vías de comunicación  construidas por los romanos (Vía Augusta), la unificación lingüística, la urbanización, de varias ciudades y la explotación de la riqueza minera y agrícola de la zona.

Organización administrativa

La Bética era la provincia más meridional de Hispania , un territorio que coincidía en muchos aspectos con la actual Andalucía, si bien los romanos fijaron unos límites distintos a los que hoy posee.Su nombre deriva de Baetis, antiguo nombre del rió Guadalquivir. Su capital se estableció en Corduba. la Bética se hallaba dividida en cuatro conventos jurídicos; Gades, Hispalis, Corduba y Astigi.

Economía y sociedad 

La agricultura de la Bética era especialmente ricas; se exportaban al resto del Imperio vinos, aceite de oliva y garum. La minería se basó en la extracción de cobre, plata, plomo, hierro, y oro en los yacimientos situados en Córdoba ,Jaén y Huelva.

La sociedad estaba dominada por una élite de poder muy rica. Dada su riqueza en materias primas, la Bética absorbió gran número de esclavos liberados, siendo una de las provincias hispanas con mayor número de ciudadanos, gracias a su importante nivel de romanización.

Cultura y arte

La cultura bética aportó a Roma autores tan importantes como Séneca , Lucano o Colemula. En el arte abundan los restos escultóricos y arquitectónicos: en Itálica ( Santiponce, Sevilla) destacan el anfiteatro, el teatro, la estatua de Trajano o sus mosaicos;el foro de Baelo Claudia (Tarifa, Cádiz); la necrópolis de Carmona (Sevilla), la estatua de la Amazona herida y los mosaicos de Écija (Sevilla).


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Escultura del emperador Trajano. Itálica.


   

4 B La esclavitud en Roma

Tres errores de transcripción
Nota: 7       


La esclavitud en Roma (página 280, 281)

En la sociedad romana los esclavos desempeñaban un papel muy importante como mano de obra, entre otros motivos porque los ciudadanos romanos consideraban indigno el trabajo manual. Los ciudadanos debían dedicarse a actividades útiles y las más provechosa y merecedora de este calificativo era la política. Así pues, gran parte de la prosperidad económica del pueblo romano se debió al trabajo de los esclavos que, sobre todo a partir del siglo II a.C., llegaron en gran número procedentes de las victorias en guerras exteriores.  

La esclavitud era defendida y aceptada por la mayoría de los ciudadanos, aunque algunos la criticaron e hicieron lo posible para suavizar la dura situación de muchos de ellos. Los esclavos, eran propiedad absoluta de sus dueños, estaban totalmente sujetos a ellos, hasta el punto de que no podían poseer  propiedades ni tener familia. En caso de tener hijos con otros esclavos, pasaban a ser propiedad del dueño.

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Arco de Constantino, Roma
No deberías permitir que el ánimo de tus trabajadores esté demasiado alto ni demasiado bajo. No dejes que los capataces usen el látigo si pueden conseguir los mismos resultados infundiendo ánimos ( a los que trabajan). No compres demasiados esclavos de un mismo país; se pelean entre ellos. Comprobarás que tus esclavos trabajan mejor si los tratas bien y les das comida o ropa extra, días libres o permiso para que su ganado paste en tu tierra.  Fuente: Marco Terencio Varrón, Sobre la agricultura.

Siempre me preocupa que mis esclavos caigan enfermos y mueran, sobre todo los más jóvenes. Pero puedo darles libertad antes de que mueran. Y también les permito hacer testamento.  Fuente: Plinio el Joven en una de las cartas que escribía a su amigo.

¡Dioses celestiales! ¡ Que hombres tan miserables habían allí! Hombres cuya piel estaba pintarrajeada por cardenales amoratados de los latigazos, cuya espalda cubierta de llagas estaba más  semioculta que protegido por unos harapos hechos trizas. Algunos cubrían tan solo su bajo vientre con un exiguo taparrabos. Todos los demás iban vestidos con túnicas tan destrozadas que, a través de sus jirones, dejaban ver totalmente sus cuerpos; su cabello, rapado por uno de sus lados; sus pies, presos en grilletes. Tenían la tez terrosa y deformes los párpados por la humeantes tinieblas del horno tenebroso y ardiente, hasta el punto de que estaban casi ciegos. Mostraban sus miembros una blancura repulsiva, por ir cubiertos de una ceniza de harina, a la manera de los púgiles, que luchan después de salpicarse el polvo.   Fuente: Descripción de los esclavos que trabajan en el molino de harina, redactada por el escritor Apuyelo.   
Imagen relacionada
Esclavos romanos

sábado, 6 de abril de 2019

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Nota: 9

LA PENÍNSULA EN LA ANTIGÜEDAD

2.2. LA COLONIZACIÓN GRIEGA:

       Las huellas arqueológicas datan la presencia griega en la península desde el siglo VIII a.C. La zona de mayor influencia es la costa de levante peninsular, a la que llegaron desde sus colonias en Massalia (Marsella) y la Magna Grecia (sur de Italia). Solo se han verificado dos colonias de poblamiento: Rhode (Rosas) y Emporion (Ampurias); el resto de sus asentamientos eran factorías comerciales.
Los griegos influyeron en los íberos, a los que aportaron la escritura, la moneda y sus gustos artísticos, además del cultivo del olivo.

CRÁTERA GRIEGA:
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2.3. LA COLONIZACIÓN CARTAGINESA:

Cartago era una antigua colonia fenicia (situada en el actual Túnez) que se había independizado de la metrópoli; cuando los fenicios entraron en decadencia por la conquista asiria, los cartaginenses se apropiaron de sus asentamientos en la península (siglo VI a. C.). A los cartaginenses les interesaba un dominio más directo de las poblaciones indígenas , por lo que su conquista afectó a zonas cada vez mas mayores, partiendo de su colonia de Qart Hadasht (actual Cartagena), hasta que fueron derrotados por los romanos a finales del siglo III a. C.

COLONIA GRIEGA:

Imagen relacionada  
Ruinas de la ciudad griega de Emporion (actual Ampurias, Girona).

VIAJE COMERCIAL

Mi padre y yo viajemos a la ciudad de los hombres venidos de Oriente. Lo más me extrañó fue que no tuviera muralla, aunque, eso sí, estaba sobre un cerro. Cuando empezamos a andar por las calles notamos una actividad creciente; a nuestra derecha se veían artesanos del meta realizando finas joyas que parecían escarabajos, cerca de un extraño templo. "¿Tenéis plata o estaño?, ¿no queréis un escarabeo?", nos decían, a lo que mi padre siempre respondía: "No, solo traemos cinco bueyes".
Más adelante vimos a unos ceramistas decorados con finos colores unas jarras de cerámica y mi padre dijo: "Tu madre le gustaría una de esas". Sin embargo, no veníamos por nada para nosotros; el jefe de nuestro poblado le había encargado a mi padre que cambiara a los bueyes por armas de hierro adornadas de oro.
Por fin llegamos a nuestro destino, una herrería situada en un extremo de la ciudad, cerca de un magnífico puerto en la ladera del cerro. Un oriental nos saludó: "Bienvenidos, túrdulos, venís a por armas para vuestro señor, ¡no es así?". Mi padre respondió que si, pero que no teníamos metales, a lo cuál el herrero puso cara de decepción; a pesar de ello aceptó de buen grado los cinco bueyes , ya que los orientales no tenían demasiado territorio para criar mucho ganado. A continuación, el jefe del herrero realizó unos extraños dibujos en un trozo de una vasija rota y dio por bueno el negocio.
Ala vuelta, pasamos por puerto, donde vimos unos magníficos barcos. Mi padre se acercó a unas casas donde se estaba preparando pescado al que añadían sal, y me dijo: "Verás lo que duran esos pescados sin estropearse". Cuando terminamos, nos volvimos al poblado con las armas del jefe, el pescado y las ganas de llevarnos las jarras y de saber qué había dibujado ese hombre en el trozo de vasija roto.

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